lunes, 28 de enero de 2013

Félix me dijo: sigue con tu historia

...¿Eres chileno de chile?
- ¿Es que hay chilenos que no son de Chile?
- ¡No! Perdóname, qué idiota, ha sido un lapsus
- No pasa nada, aunque si lo pensamos seguro que los hay
-¿Sí?
No sé si lo preguntaba por seguirme la corriente o por satisfacerme para poder besarme. El único inconveniente es que era un hombre, y yo también, y no me apetecía mucho, bueno, ni mucho ni poco, todavía. Aunque en el pasado, no recuerdo cuántos años tenía, puede que quince, había dudado de mi sexualidad por culpa de un rubio blanquecino en un campamento, en aquel momento tenía claro que no me apetecía besar a aquel hombre que tenía enfrente.
- Lo decía en broma
-¿Entonces no eres chileno?
- No, no lo soy, lo digo a veces porque he leído tanto a Neruda que a veces me lo creo
-¿Neruda?
-Sí, Pablo.
- Ya, ya, lo conozco, claro que lo conozco pero no he leído nada de él, he visto la peli
-No pasa nada, hay mucha gente que no ha viajado a la luna.
- ¡Claro! - Dijo soltando una carcajada- ¿Y a qué te dedicas?
- Soy ebanista- Contesté
- ¿Ebanista? ¡Qué fuerte! Eso ya no se lleva ¿no?
Me mata el ¿no? No puedo con el ¿no? Era una broma, soy apicultor, astronauta, terrorista, ministro de fomento... Daba igual lo que le hubiera dicho, se lo hubiera tragado y seguiría preguntando. Puse una cara rara, como si de repente la lepra y el ébola hubieran anidado en mi rostro, pero no se descompuso.
- ¿Y tienes un taller o trabajas para una empresa?
- Tengo un taller propio
- ¿Y haces todo tipo de muebles?
- No, me dedico a las imágenes
- ¿Imágenes?
- Religiosas - Afirmé
- ¡Jo chaval! - Dijo, golpeándome el muslo ligeramente
Se inclinó para susurrame algo, como si el vagón estuviera lleno, y yo me acerqué siguiéndole el juego.
 - Imágenes religiosas, qué fuerte.
- Religiosas y no tan religiosas
- ¿A qué te refieres?
- ¿Por qué susurras?
- Porque me da cosa hablar en alto
- ¿Qué cosa te da? No hay nadie en el vagón
- Me da cosa hablar de la iglesia
Quise preguntarle por qué le daba tanta cosa hablar de la iglesia con aquellas calaveras pintadas en las uñas de sus pies, aunque no lo hice.
- Bueno ¿qué es eso de no tan religiosas?
- Hago imágenes para todo tipo de empresas. Hace poco he terminado una pieza de tres metros como bajando del cielo.
- ¿Una vírgen?
- No, una puta, para un puti-club que hay a las afueras de Valencia. Se llama "Vírgen-Cita"
Se tapó la boca y después profirió diecisiete veces jo tío sin dejar de balancearse. Se acercó de nuevo y me acarició con un sutil golpecito el ligamento lateral de mi rodilla izquierda.
- Estás como una cabra ebanista.

2 comentarios:

Marisa dijo...

¿hacia donde se dirige ese tren? ¿es un viaje o el viaje de un ebanista lector insaciable de Neruda? ¿por qué la gente se siente obligada a dar conversación? ¿hago mal en hacerme la dormida?...

Carlos de la Parra dijo...

Nítido retrato de una conversación con extraños.
Grande como relato y resultaría incómodo como realidad.