jueves, 16 de octubre de 2008

CII. ENSUEÑO PARISINO

II

Al abrir los ojos, llameantes y
apasionados, sólo vi el horror de
mi covacha, y en mi alma sentí
como herían las penas malditas;

un reloj con acento fúnebre
daba el mediodía, cruelmente;
y en triste mundo entumecido
del cielo vertía sus tinieblas.

Charles Baudelaire ( Las flores del mal)