sábado, 13 de diciembre de 2008

OLIVERIO GIRONDO (1891-1967)

Del libro "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía"


La lluvia,
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.

Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.

3 comentarios:

PEPE dijo...

Sublime. Me deja impresionado.

Pepe

Álvaro Blanes dijo...

Cuántas comas. Me gusta. Gracias por descubrirme este autor.

Un Saludo.

Óscar Santos Payán dijo...

Me alegro Álvaro y bienvenido al infierno